miércoles, 24 de agosto de 2011

Primavera Social, Invierno Político

Últimamente el mundo ha sido espectador de distintas revueltas de carácter social en todo el mundo. Podemos nombrar a los indignados de España que están en contra de la clase política por considerarla lejana a la ciudadanía y que solo depositan su atención en cuestiones que no benefician a la mayoría de los españoles y que solo intenta cuidar los intereses políticos y económicos de cierto círculo social.

Todo este descontento se debió a las políticas de austeridad económica como resultado de una fuerte crisis que viene azotando al país hace más de un año. El desempleo en España ha llegado a cifras cercanas al 25% y el presupuesto público se ha reducido notoriamente.

Quizás este descontento tiene razones fundadas en esta crisis pero ¿Qué pasa en el caso de los países árabes? ¿Qué motiva los disturbios de Inglaterra? ¿Estamos frente a una crisis de gobernabilidad y representatividad a nivel mundial?

Analicemos primero que todo el caso de los países arábicos. La llamada “Primavera Árabe” ha demostrado un creciente descontento en la forma en que los países están siendo gobernados. Para entender la situación de estos países debemos recordar que la mayoría de ellos poseen dictaduras de más de 30 años.

Primero fue Túnez, luego Egipto y actualmente la revolución en Libia, que ha estado marcada por el alto número de fallecidos que deja hasta ahora el enfrentamiento entre las fuerzas del dictador Muamar Ghaddafi y los rebeldes, que alcanza un número cercano a las 15.000 víctimas fatales.

Por otro lado, cabe destacar la situación de Inglaterra, que comenzó con una pequeña revuelta al norte del país que dejó un estudiante muerto por parte de la policía y que generó un descontento que se propagó por todo el país y que tuvo como participantes a británicos de todas las edades y todos los estratos sociales.

Un factor común en todos estos escenarios, es la importancia que han tenido las redes sociales a través de Internet. En Túnez y en Egipto se prohibió el uso de internet durante un tiempo debido a que dichos gobiernos se dieron cuenta de que los rebeldes se organizaban y propagaban su malestar mediante este mecanismo. En Inglaterra pasó algo similar, ya que se culpó al servicio de chat de los celulares “Blackberry” de organizar a los manifestantes.

Podemos deducir que la era de la información solo ha hecho que la ciudadanía se dé cuenta de cuáles son realmente sus derechos, sus deberes y cuáles son los intereses de la clase política. No es menor que se estén derrocando presidentes y se esté cuestionando la institucionalidad de ciertos gobiernos.

Esto no es más que un grito desgarrador de la gente que desea más democracia, más representatividad de sus líderes políticos y por qué no, aventurarnos a decir que la gente quiere un sistema económico en el que las ganancias sean para todos y las pérdidas no las pague la mayor parte de los ciudadanos que trabajan honradamente para poder sostener una familia, a diferencia de la tónica de la actual crisis económica.

¿Estamos frente a una crisis social a nivel mundial? ¿Cuáles serán las consecuencias de este descontento colectivo? ¿Será capaz la clase política de mitigar toda esta desaprobación? ¿Es esta una crítica directa al sistema neoliberal?

Lo que sí está claro es que el ambiente mundial está enrarecido y ni siquiera los mejores sociólogos o cientistas políticos pudieron vislumbrar que este descontento creciente podría tomar algún día posturas tan extremas como las que hemos visto en el último año y que amenazan con seguir creciendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario