Pero no es esa extraña sensación y ese estado que casi parece producido por alguna droga lo que me hace sentir una felicidad que nunca había experimentado, sino que es el hecho de saber que tu sientes lo mismo que yo, que tus pensamientos también tienen mi nombre y que ambos tenemos los mismos anhelos. Como tu bien dijiste, es esa conexión la que hace sentirnos, como muy pocas veces nos ha pasado, partes del mundo. Gracias a ti puedo decir que soy un mejor ser humano y que puedo lograr lo que me proponga, tu me das la fuerza y las entereza de seguir día a día.
Ha sido un camino desconocido, sin falta de obstáculos y sobresaltos, pero hemos sido capaces de sobrellevar y aprender de nuestras caídas para poder generar una armonía tanto interior, como en nosotros como un todo. Todo esto ha sido, mágico, nuevo e inolvidable... y te doy las gracias, por quererme, por ser tu, por descubrir partes de mi que ni yo había visto y por estar a mi lado.
Te amo con todo mi corazón y de lo único que me arrepiento, es de haberte amado antes.